Presentación

viernes, 20 de noviembre de 2015

Bizcocho de zanahoria


Al título debería añadir, con hormigas y mariposas. La explicación, más adelante.


Ha sido el cumple de mi consorte, lo cual me complace enormemente ya que el mío fue el mes pasado y durante este mes, me  recuerda, que durante 30 días, es más joven que yo. Finalmente me he liberado de ser una asaltacunas. ¡Había que celebrarlo!

Júlia ha elegido la temática de la tarta de papá: "Hormigas y mariposas, bichos, insectos mamá". Así que nos pusimos manos a la obra. La base, es un bizcocho de zanahoria. Con chocolate de postres y unos moldes para bombones, las peques y yo hicimos las mariposas, mariquitas y flores. Con fondant, hice hormigas. Para el montaje de la tarta, les calenté el chocolate blanco y ellas se encargaron del resto.

No es jauja cocinar con niños tan pequeños. Es difícil relajarse, tocan todo, manchan mucho y lo que tú harías en diez minutos, se puede alargar más de media hora. Pero esto no debería disuadirnos de disfrutarlo de vez en cuando. Acotamos una zona cero, les ponemos ropa vieja y limitamos los ingredientes al mínimo. Por otro lado, la cocina es la estancia más peligrosa de la casa y debemos ir con mucho cuidado: objetos cortantes, productos de limpieza... y prohibido acercarse al fuego, sobre todo si hay riesgo de salpicaduras.

Volviendo a la receta, y como os había dicho antes, la base es un bizcocho de zanahoria. Esta receta circula por casa ya hace unos cuantos años y me he permitido el lujo de ir variándola en función de lo que me apetecía en ese momento. Hoy la he hecho con avellanas, pero también la he llegado a hacer con almendra molida, bajando la cantidad de azúcar, harina integral, trozos de chocolate, pero no todo a la vez, sino en diferentes preparaciones. Así que, abrid vuestra despensa ¡y dejad volar vuestra imaginación!

 Manos a la obra:

miércoles, 11 de noviembre de 2015

Dulce de membrillo

Pedro Garau es otro mercado de los que disfrutamos en Palma. Varias veces a la semana, en su zona exterior, ponen sus puestos los payeses. Para mí son los mayores defensores del producto local y de temporada, así que cuando tengo tiempo me doy un paseo por la zona, aunque sólo sea para alegrarme la vista. Ahora en otoño se ven clementinas, gingols (azufaifos),  granadas, caquis, boniatos, setas... en otoño la tierra sigue siendo  muy generosa en productos, así que disfrutemos de ellos.

El otro día  me llamaron la atención estos membrillos, y como me llevé todos los que tenía expuestos, me los dejó bien baratos. Así que la menda se fue cargada a casa con 3 kg de membrillos mas tooodo lo demás ¡Y sin carro de la compra! Qué le vamos a hacer, no me pude resistir.

El membrillo es una fruta de otoño . Es muy rica en taninos, por lo que en crudo, su sabor es muy ácido, su carne dura y prácticamente incomestible.  Sin embargo, en la cocina se puede sacar mucho provecho de él en forma de mermelada, jalea, compota, carne de membrillo y otras muchas preparaciones. 

No os engañaré: preparar el dulce de membrillo a mano es sencillo pero largo, y la cocina queda bastante perjudicada. Por eso suelo hacer bastante cantidad y regalo o congelo en pequeñas fiambreras herméticas para consumir más adelante.

Vosotros decidís con que lo vais a acompañar. Yo me quedo con el clásico queso fresco con membrillo y una Galleta de Inca en la base. 

En la receta no pongo cantidades exactas de ingredientes ya que depende de la cantidad de fruta de la que disponemos. Id con cuidado a la hora de cocer y hacerlo en una olla alta, porque estas mezclas tan ricas en azúcar salpican mucho y queman más.

Manos a la obra...