Sin duda, puedo afirmar, que el paradigma de la cocina sencilla y de aprovechamiento es la croqueta. De carne, pescado, verdura, setas, ¡de tofu!.
Tengo en casa dos niñas muy selectivas a la hora de comer. Tras unas vacaciones, comiendo en casa de parientes y en algún restaurante que otro, en la que el único plato de la carta que las convencía eran las croquetas, pudimos afirmar que habíamos hecho una auténtica tesis sobre las mejores croquetas de nuestro entorno. Que, sin duda, son las de mi madre, gran cocinera y ahorradora como sólo las madres de postguerra pueden ser.
En mi casa se hacía cocina tradicional, de temporada, sin pretensiones y valorando los productos de calidad. Alternando cocina gallega y mallorquina, en homenaje a los orígenes diferentes de mis padres: Caldo gallego y Sopas mallorquinas. Allí no se tiraba nada. Todo se guardaba para el siguiente menú o se retocaba: ropa vieja, empanadillas, y por supuesto, croquetas.
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ResponderEliminarAmén a las madres ahorradoras y sobre todo apañadas!
ResponderEliminarSuerte en esta nueva aventura. Bes
Gracias por tu apoyo. A veces no apreciamos lo que tenemos hasta que no disponemos de ello. Así que, cuando en casa entra una cazuelita de mamá, hacemos la ola. Besos.
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